El lider y su impacto emocional

 In Liderazgo

 “Los grandes líderes son personas muy movilizadoras, personas que despiertan nuestro entusiasmo y alientan lo mejor que hay en nosotros”, así comienzan a explicar Daniel Goleman, Richard Boyatzis y Annie Mckee el Liderazgo primal, concepto que trata sobre el líder y su impacto emocional, por ello resaltan la importancia de gestionar correctamente las emociones. La falta de tacto o la agresividad como vía de comunicación han de sustituirse por la importancia vital de las decisiones y la vocación común que se necesita para ser un buen profesional. La forma de actuar depende, en gran parte, del estado de ánimo y el tono emocional con el que se transmite el mensaje, lo que conduce a una dimensión oculta, aunque fundamental, del liderazgo: el gran impacto emocional que provocan las palabras y las acciones del líder.

 

“Emociones ¿algo impreciso?”

 

En la teoría esto parece obvio, pero llevado a la práctica las emociones todavía siguen siendo desdeñadas como algo personal e impreciso, que se tiende a no tener en cuenta. En este punto, es  primordial priorizar las investigaciones que se han realizado estos últimos años acerca de las claves del impacto de las emociones del líder y la forma en la que éste comprende y gestiona las suyas propias y las de los demás. Los mejores líderes comprenden el extraordinario papel que desempeñan las emociones en el entorno laboral, no sólo en el rendimiento o la conservación de empleados sobresalientes, sino en cuestiones más intangibles como la motivación o el compromiso.

 

“Líder primal, función emocional”

 

“La función emocional del líder es primal en las dos acepciones del término, es decir, como acto original y como el acto más importante del liderazgo”, señalan los tres autores, el líder es la persona a la que se recurre en busca de una decisión convencida y clara que haga frente a cualquier amenaza, la superación de un reto o la consecución de una tarea. Y como no podía ser de otra manera, esta función es emocional, difuminando aquellas más tóxicas y canalizándolas hacia una dirección positiva. Esto, en cualquier organización desde la sala de juntas hasta el punto de venta, es la principal tarea de un líder. Las emociones orientadas hacia lo positivo como en entusiasmo, el funcionamiento del grupo alcanzan cotas muy elevadas, ya que su efecto trasciende el mero de hecho de llevar a cabo un buen trabajo.

 

“Capacidad empática”

 

Otra dimensión esencial del liderazgo es su capacidad empática, ya que los subordinados se dirigen al líder en busca de contacto emocional, así movilizan a las personas y provocan que los autores definen como resonancia. Si el líder actúa en una dirección negativa, genera una disonancia. Así, el liderazgo primal depende de las competencias en inteligencia emocional que haya adquirido el líder en lo que se refiere al modo de relacionarse consigo mismos y los demás, encauzando positivamente las emociones y maximizando beneficios.

 

“¿Cómo funciona todo esto?”

Los buenos líderes son personas que despiertan entusiasmo y son capaces de movilizar a la gente. Cuando tratamos de explicar sus capacidades nosotros siempre recurrimos al símil con el que trabajamos en nuestros programas de liderazgo o de coaching de equipos, “Para llevar a buen puerto un barco necesitamos un gran patrón que sepa más que navegar bien” se necesita alguien al timón con capacidad de planificación, inteligencia, con personalidad, ideas claras, con capacidad de convicción y persuasión. Existen recientes investigaciones científicas que respaldan esta teoría y ponen en un primer plano los mecanismos neurológicos en los que se basa en liderazgo primal, apoyándose también en el importante papel que desempeña en las competencias de la inteligencia emocional. Todo esto lo desarrollaremos en los siguientes posts: circuito abierto, contagio y liderazgo, las personas imán o los efectos de los estados de ánimo van a ser alguno de los temas en los que profundizaremos.

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